Volume 10, Number 3 (2017)

Cuban and Danish Agriculture, the Rochdale Principles, and the Renovation of Socialism

Frank Marshalek

Policy of the Party and the Revolution announced Cuba’s intentions to decentralize state power and economic decision-making, shift toward a mixed economy, and channel up to one-third of state workers to worker owned cooperative enterprises and the small business sector. As socialist theory requires movement away from state-centered and toward mixed economies, I examine Danish and Cuban cooperative agricultural movements, evaluating them with respect to the Rochdale Principles of cooperative production, to identify appropriate economic production forms for democratic, participatory socialism within the context of globalization. This study argues first that, to maximize efficiency, cooperative production processes must remain entirely in the hands of cooperative federations. Second, a culture of economic democracy is reinforced by the democratic principles of cooperative work. Third, an income tax would function as a more appropriate way for the Cuban state to obtain a share of returns from agricultural cooperatives than the current production quota system, to avoid disrupting cooperative incentive structures. Fourth, cooperatives can perform well in any industry, at all levels of technological development, and should be considered a dominant model for socialism. Finally, although the Rochdale Principles are based on economic and social justice, these principles and their practical application must be continually refined through further experimentation and research.

Key Words: agriculture, Cuba, Denmark, Rochdale, socialism

 

La agricultura cubana y danesa, los Principios de Rochdale y la Renovación del Socialismo 

En 2011, las Lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución anunciaron las intenciones de Cuba de descentralizar el poder estatal y la toma de decisiones económicas, cambiar hacia una economía mixta, y canalizar hasta un tercio de los trabajadores estatales a empresas cooperativas de trabajadores y al sector de empresas pequeñas. Dado que la teoría socialista requiere un movimiento fuera de las economías centradas en el Estado y hacia economías mixtas, examino los movimientos agrícolas cooperativos daneses y cubanos, evaluándolos con respecto a los Principios Rochdale de producción cooperativa, para identificar formas de producción económica apropiadas para un socialismo democrático participativo dentro del contexto de la globalización. Este estudio argumenta primero que, para maximizar la eficiencia, los procesos de producción cooperativa deben permanecer enteramente en manos de las federaciones cooperativas. Segundo, una cultura de democracia económica se ve reforzada por los principios democráticos del trabajo cooperativo. En tercer lugar, un impuesto sobre la renta funcionaría como una forma más apropiada para que el Estado cubano obtenga una parte de los ingresos de las cooperativas agrícolas que el sistema actual de cuotas de producción, para evitar la interrupción de las estructuras cooperativas de incentivos. En cuarto lugar, las cooperativas pueden desempeñarse bien en cualquier industria, en todos los niveles de desarrollo tecnológico, y deben ser consideradas un modelo dominante para el socialismo. Por último, si bien los Principios de Rochdale se basan en la justicia económica y social, estos principios y su aplicación práctica deben perfeccionarse continuamente a través de mayor experimentación e investigación.

Palabras clave: agricultura, Cuba, Dinamarca, Rochdale, socialismo

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